Emociones

Ten cuidado del miedo a destacar

individual goldfish

¿Cuánto moldea la opinión de los demás la concepción que tenemos del mundo y de nosotros mismos? Más de lo que te atreves a reconocer. Al punto de que no sólo daríamos, por ejemplo, una respuesta errónea en una prueba con tal de no contradecir la opinión de la mayoría; también, por no echar sobre nosotros al ojo público, somos capaces de evitar destacar.

Es famoso el experimento del conductista Solomon Asch condujo una prueba que ha vuelto famosa, al punto de acuñar una expresión “el Síndrome Solomon”.

La prueba consistía en preguntar a un grupo de personas acerca de una serie de líneas, en donde algunas eran más gruesas que las otras. ¿Cuáles eran las líneas más gruesas? Dentro del grupo de interrogados había un infiltrado que daba, a propósito, una respuesta equivocada.

Sólo un 25% de los participante dio la respuesta correcta a pesar de que era evidente que el participante infiltrado decía disparates: el resto prefirió sumarse a la noción equivocada con tal de no contrariar a la mayoría.

Y así es: el miedo a destacar (a ser puesto al centro de las miradas por él sólo hecho de tener la razón), hace que agachemos la mirada, nos callemos… y lleguemos al punto de aceptar como cierto lo falso.

Debemos evitar el “Síndrome Solomon”: sacudirnos el miedo de contrariar a los demás, librarnos del miedo a destacar.

Y es que, aunque no lo parece, le hacemos un mal a los demás (a nuestros compañeros de colegio, familiares, amigos, amantes…). No es que al adoptar la opinión de la mayoría, y evitar con ello l conflicto, hagamos un bien a la sociedad.

No: al adoptar el punto de vista e la mayoría, hacemos que sean menos aquellos que pueden destacar, ser ellos mismos. Matamos la individualidad al ser como lo demás, y negamos a los demás el derecho de ser, cada uno, quien es.

Ante la ola de conformismo que nos invade: ¿Sabes reinventarte a ti mismo?