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¿Qué es realmente la ambición?

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Muchas veces asociamos el ser ambicioso como una característica mala; pero nada más lejos de la realidad, ya que ser ambicioso representa tener aspiraciones y metas en la vida, no conformarse con lo que se tiene y luchar por lo que se quiere conseguir. La ambición no está reñida con la humildad.

Cuando decimos que alguien tiene mucha ambición, muchas personas se toman esto como una característica negativa, ya que se suele insistir en el valor de la humildad y en ser feliz con lo que se tiene, aunque esto sea poco. Sin embargo hay que saber distinguir muy bien entre unas cosas y otras, ya que ser ambicioso, salvo en casos extremos en los que jamás se lograrán los objetivos, no es algo malo. Ser ambicioso es tener grandes metas en la vida, no conformarse con lo que se tiene y aspirar siempre a algo mejor.

Sin embargo se puede ser ambicioso y humilde, ya que no son actitudes opuestas. Que siempre quieras aspirar a cosas mejores para tu vida no quiere decir que no valores las circunstancias y las personas que te rodean. Ser inconformista y  querer un mejor futuro nos ayuda a luchar por ello y a no quedarnos parados. Si nos tomamos la vida con toda la humildad posible quizás no consigamos aquello por lo que queremos luchar.

Pese a las connotaciones negativas que pueda tener esta palabra, que se asocia a personas que intentan alcanzar objetivos inalcanzables, muchas veces esa ambición nos lleva a superarnos a nosotros mismos y a crecer como personas. Sin duda alguien sin ambición no logrará aquellas metas que se propone; quizás tampoco alguien ambicioso, pero lo importante es tener algo a lo que aspirar y un sueño por el que luchar, por muy inalcanzable que este pueda llegar a ser.