Ciencias ocultas

Leer la mente a los demás

leer la mente a los demás

Para conseguir tener unas relaciones satisfactorias a veces resulta importante saber lo qué piensan y sienten los demás. Más allá de las palabras hay que interpretar expresiones y gestos. Hay gente que sabe ‘leer’ muy bien a las personas de tu entorno. Saben cuando están nerviosos o se encuentran incómodos por una conversación.

Si somos capaces de adivinar lo que se le pasa por la cabeza a una persona podremos negociar con más éxito y entender mejor a los demás.  También nos daremos cuenta de manipulaciones y engaños. Al final la última palabra la tendremos nosotros.

Para leer la mente a alguien debemos de estar muy atentos a sus palabras, pero también a su expresión facial, postura, ojos, tono de voz y lenguaje corporal. Con todo tendremos mucho camino recorrido, pero no será suficiente. El último paso consiste en interpretar todo esto, y solo se consigue a base de práctica y experiencia.

Las expresiones relámpagos, que pasan desapercibidas para la mayoría de las personas y que duran un instante muy pequeño, dicen muchas cosas. Solo las pueden captar aquellos que tengan una gran capacidad para leer la mente de los demás. Es posible que nos encontremos con un problema en este sentido, ya que nuestra capacidad puede verse mermada a consecuencia de nuestro propio pasado, como pueden ser recuerdos, prejuicios o experiencia de la juventud.

Para leer bien a los demás también es preciso que sepamos leernos a nosotros mismos. Debemos ser conscientes de nuestro estado mental, ya que esto puede influir sobre nuestra tarea. Un ejemplo claro es cuando apreciamos tensión en el interlocutor. Puede ser erróneo y deberse a un problema nuestro.

Lo más frecuente es que las personas que saben leer la mente cuenten con una inteligencia más alta de lo normal, con grandes aptitudes para el estudio.