Tarot y Videncia

Las voces de Juana de Arco ¿profecías?

Jeanne d'Arc.

Todos conocemos la historia de Juana de Arco y la influencia que tuvo en esa época histórica de la Francia de Carlos VII. ¿Fueron profecías esas voces que la muchacha oía y que la guiaron hasta la corte del Rey y le dieron ese poderío frente a las tropas francesas?

Juana de Arco, la doncella de Orleans, vivió los años en que Francia estaba en uno de sus peores momentos de su lucha con Inglaterra (la Guerra de los Cien Años, 1429). Esta campesina empezó a oír voces cuando tenía 13 años. En un primer momento pensó que se trataba de la voz de Dios, después, cuando estas voces venían acompañadas de una gran claridad le pareció reconocer a un ángel. No fue hasta bastante después que identificó a sus interlocutores, éstos eran: Santa Catalina, Santa Margarita y San Miguel. Los mensajes que le transmitían le decían que tenía que ir a Francia a ver a su rey y ayudar a levantar la moral del debilitado ejército.

Y lo consiguió, se presentó ante Carlos VII, eso sí, disfrazada de hombre. Aquí se cuenta que como el rey desconfiaba de los poderes de la chica, se ocultó entre sus cortesanos para comprobar hasta dónde llegaban, pero ella al entrar en la sala se dirigió hacia él sin dudarlo un instante ¿poseía el don de la clarividencia?

De esta forma Juana fue enviada a Orleans (entonces sitiada por los ingleses) y en solo 9 días logró que la ciudad fuera libre y se expulsara a los ingleses.

También, siguiendo los mensajes de las voces, propició que coronaran al rey, conduciéndolo a través de una peligrosa zona ocupada por los ingleses para que pudiera llegar a Reims. Lugar donde se coronaba a los reyes y debido a la ocupación de los enemigos, el nombramiento del monarca había sido retrasado seis años.

Otro hecho inexplicable hace referencia a su espada de batalla, parece ser que la obtuvo como consecuencia de las visiones que tenía: las voces le habían dicho que buscara debajo del altar de la iglesia de un pueblo llamado Fierbois. Efectivamente, allí se encontró un antiguo cofre que guardaba una espada oxidada. A partir de este momento ésta fue la espada de batalla con la que Juana de Arco insufló la moral y el aliento a las tropas francesas.

En todo momento sus profecías auguraban la futura victoria final para Francia.

Juana después cayó en manos de los enemigos, fue acusada de brujería y hechicera y quemada en la hoguera. En 1920 la Iglesia la santificó.