Rituales y Hechizos

La esencia de la felicidad según Matthieu Ricard

Según un estudio de la Universidad de Wisconsin para medir la felicidad a partir de los procesos físicos y neurológicos, el hombre más feliz del mundo es un monje tibetano de 61 años: Matthieu Ricard. Un asesor del Dalai Lama, francés, y exitoso autor de libros de autoayuda. A pesar de sus millonarias ventas, Ricard ha donado todos los ingresos generados por sus obras a la caridad, y vive en un monasterio en las montañas de Nepal.

Matthieu Ricard batió a cientos de voluntarios que se presentaron para el estudio: es tal su nivel de felicidad que rebasó la escala propuesta por los investigadores.

¿Cuál es la esencia de a felicidad según este monje? Ni las posesiones, ni el trabajo, ni el sexo o la fama: la aceptación: Aprender a contentarnos con lo que tenemos.

¿Cómo funciona su filosofía ante las cruentas circunstancias de la vida?

Vejez. En nuestra mayoría de edad, en el crepúsculo de la vida, ante el declive de las facultades, hay que amar: “Cuando la agudeza mental y la acción disminuyen, es tiempo de experimentar y manifestar cariño, afecto, amor y comprensión”.

Muerte. Ante la desaparición de los seres amados, una feliz resignación: “Forma parte de la vida, rebelarse es ir contra la propia naturaleza de la existencia. Sólo hay un camino: aceptarla”.

Soledad. Ante el abandono y la indiferencia de los otros, reconocernos como parte de la especie: “Existe una manera de no sentirse abandonado: percibir a todos los hombres como parte de nuestra familia”.

Alegría. Su puro y duro disfrute, y hacerla una comunión: “Está dentro de cada uno de nosotros. Sólo hay que mirar en nuestro interior, encontrarla y transmitirla”.

Identidad. Frente a la pregunta “¿Quién soy?”, renunciar al imperio de la imagen: “No es la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni la que proyectamos. Es nuestra naturaleza más profunda, ésa que nos hace ser buenos y cariñosos con quienes nos rodean”.

Pareja. ¿Crisis matrimonial? Evadir el conflicto: “Es muy difícil pelearse con alguien que no busca la confrontación”.

Familia. Para mantenerla unida, generosidad y paciencia: “Requiere el esfuerzo constante de cada uno de sus miembros, ser generoso y reducir nuestro nivel de exigencia”.

Deterioro físico. Ante el dolor y las limitaciones, concebir que somos más que nuestro cuerpo: “Hay que aprender a valorarlo positivamente. Verlo como el principio de una nueva vida y no el principio del fin”.

Felicidad. Hallarla es más fácil de lo que pensamos: “Si la buscamos en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí”.