Emociones

Haz que la duda se convierta en confianza

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Dudar es una de las mejores actividades que como seres humanos podemos realizar. La duda es liberadora: nos pone ante los hechos inciertos de la vida y nos hace buscar el conocimiento que nos guíe y haga menos azarosa nuestra existencia.

Sin embargo, cuando esa duda se enfoca en nosotros mismos, las cosas pueden ser un tanto diferentes… y contraproducentes. La duda puede conducir a que nos inmovilicemos, a que no demos ese paso definitivo que nos llevará a buen puerto. En esos casos (cuando dudamos de nosotros mismos) lo mejor que podemos hacer con la duda es convertirla en confianza en nosotros mismos. ¿Cómo se logra?

Ante todo, debes saber que cuando dudas de ti mismo, abres la puerta a la posibilidad de que tus miedos se hagan realidad. Te debilitas y expones.

Al dudar de ti mismo te responsabilizas por permitir que algo malo que no ha pasado, ocurra.  ¿Y sabes que pasa? Pues que permites que así pase.

Por ello, debes reorientar tus pensamientos, y llevar la duda a donde corresponde: a los eventos que no puedes controlar. Es ahí donde cabe la incertidumbre, y no sólo que sabes hacer, sobre tus habilidades, tu experiencia…

Es un hecho que para que los peores escenarios no ocurran en el futuro, debes afinar las elecciones que haces, y en ti no hay mejor manera de tomar buenas elecciones que creyendo mismo, en tus bondades, en tu capacidad, en tu carácter.

La forma de salir avante de un reto no es dudar, sino tener confianza en ti mismo.

Construye la confianza de tus hijos cuidando las alabanzas.