Emociones

Evita la pasividad

Debemos evitar la pasividad

Hay épocas de nuestra vida en la que, por una circunstancia o por otra, nos sentimos más pasivos y sin ganas de hacer nada. Si esto te sucede de manera esporádica no hay de qué preocuparte, pero si te sucede sistemáticamente puedes estar entrando en una depresión.

El aplazar las cosas continuamente, el no tener ganas de hacer nada durante el día y el querer permanecer siempre en casa se asocian a la pasividad. Esto es algo que a todos nos ha pasado, pero el problema viene cuando se convierte en algo habitual y hasta el más mínimo movimiento social que tengamos que realizar se convierte en un problema. Muchas personas en busca de empleo, por ejemplo, en lugar de movilizarse al máximo para conseguir trabajo han llegado a caer en esta actitud debido a la falta de esperanzas.

Por eso, si nos vemos en esta situación de desidia continuada, debemos ponernos un plazo para salir de ella e intentar recuperar las ganas de hacer cosas. Esto lo debemos de hacer poco a poco, de un día para otro no podemos pasar a no parar, pero si realizas primero alguna actividad, si sales más a la calle y mantienes más vida social, poco a poco te irás acostumbrando a ese ritmo de vida que antes llevabas y esa pereza no podrá contigo.

Y es que esta pereza, cuando se apodera de nuestras vidas es muy peligrosa, ya que nos puede dejar sin amigos y sin ningún tipo de motivación. Aunque estés estudiando desde casa o buscando un empleo, la motivación tiene que acompañarte y además de realizar estas actividades es recomendable estar ocupado realizando otras cosas o dedicándonos a nuestras aficiones. Si nos mantenemos ocupados la pasividad y la desidia no podrá con nosotros.