Ciencias ocultas

¿Crees en el destino?

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La controversia sobre si existe el destino o, por el contrario, es algo que cada persona se conforma con las acciones de su día a día, ha existido desde hace mucho tiempo. Pero, ¿podemos cambiar nuestro destino o, hagamos lo que hagamos, estamos atados a un futuro que no podemos cambiar?

Creer firmamente que todos tenemos un destino, unos planes de futuro que nos esperan y que no podemos cambiar, hagamos lo que hagamos, es un pensamiento cada vez menos extendido. Gracias a los estudios sobre el tema, cada vez se piensa más que existe un destino, pero que con nuestras acciones y nuestra tomas de decisiones podemos cambiar ese destino; es decir, el destino, por tanto, no está escrito, sino que está sujeto a permanentes cambios.

Esta corriente de pensamiento cree firmemente que cualquier cosa que hagamos, aunque a priori parezca muy insignificante, tendrá repercusión en nuestro futuro. Tomando decisiones insignificantes no controlamos nuestro propio destino, pero sin embargo sí que lo hacemos conduciendo nuestras vidas por los caminos que queremos (o debemos) tomar. Son las grandes decisiones las que afectan en mayor medida al devenir de nuestras vidas, pero también los pequeños detalles podrían cambiar mucho más las cosas de lo que pensamos.

Cuando se pasa por algún mal momento en la vida, siempre se dice que nos servirá para aprender y que nos curte, y esto no puede ser más correcto, ya que estas dificultades también marcarán nuestro futuro. Cuando cometemos un error y aprendemos de él tenemos más posibilidades de no volverlo a cometer, con lo que, con los errores, también podemos estar marcando nuestro futuro para mejor, aunque parezca lo contrario. Por tanto, todas nuestras acciones, ya sean aparentemente insignificantes o muy importantes, lo fallos y los aciertos marcan, en gran medida, nuestro destino.