Emociones

Conoce el Zen

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La filosofía Zen suele ser una de las más conocidas pero sólo por una forma de distribuir los muebles o bien por esos juegos con arena y rastrillos que venden en las tiendas. Hoy os contamos todo sobre esta disciplina.

Cuentan las leyendas que en uno de los últimos discursos de Buda paró de hablar bruscamente, cogió una flor y empezó a observarla. Todos consideraban que le pasaba algo pero sólo Mahakashyapa, un joven, comenzó a reirse tras observar de qué se trataba el budismo.

Posteriormente muchos seguidores de Buda fueron por el mundo predicando la filosofía del mítico personaje. Pero no fue hasta el siglo VI cuando llegaron rumores a China de que un monje iba a contar en palacio la verdadera doctrina de Buda.

El emperador Wu-Ti quiso recibirle. Tras preguntarle que quién era, que cómo sabía la verdadera doctrina y varias cuestiones más el monje declaró que no sabía quién era, que no había nada sagrado y que no sabía qué importancia tenía.

En ese momento comenzó el monje a meditar y a los nueve años le cedió su escudilla a su sucesor. Acababa de comenzar el Zen. Fuertemente influenciada por el taoísmo, que busca la importancia de la razón para entender la realidad, fue creciendo como corriente filosófica o, mejor dicho, como modo de vida.

El sexto Patriarca de esta filosofía reunió, un buen día, a sus discípulos  y les acusó de estar más atentos a la meditación que a usar su sabiduría o su propia vida para hacer algo productivo.

Les pidió que hicieran un poema y al día siguiente se escogería al próximo Patriarca. Por eso decidió leer los textos de todos. En la mayoría de las ocasiones los discípulos habían escrito poemas de Buda con pinceladas de su experiencia.

Sólo el pinche de cocina dijo: Todo es nada. Fue aclamado como el séptimo patriarca. Él consiguió mezclar el Taoísmo con el Zen y convertirlos en una corriente mucho más potente que todo lo anterior.

En definitiva, sólo sabiendo que no somos nada, que una mota de polvo se puede posar donde quiera y volar libremente seremos conscientes de nuestro papel en la vida. Sólo así seremos capaces de seguir adelante.