Emociones

Cómo reconocer nuestros defectos

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Generalmente, ver los defectos en los demás es algo muy sencillo que todos podemos hacer, pero lo verdaderamente complicado es darnos cuenta de nuestros propios errores, reconocerlos y aprender a cambiarlos. A veces observar a los demás nos sirve para ver en nosotros esos defectos.

Cuando mantenemos una relación durarera con alguien, aunque disfrutemos de las numerosas virtudes de la persona, siempre sale a la luz algunos defectos, que destacaremos si los consideramos muy fuertes o si nos afectan personalmente o dejaremos pasar, ya que hay que convivir con ello. Da por seguro que, al igual que tú los encuentras, los demás también ven defectos en ti, algunos más molestos y otros sin importancia. Pero, ¿por qué únicamente vemos los defectos de los demás?

Si fuéramos capaces de vernos desde fuera, tal y como otros lo hacen, seríamos conscientes que las cosas que deberíamos cambiar; esas actitudes o respuestas que pueden herir a los demás o incluso que, aunque no afecten al resto, no queremos para nosotros. Pero dado que esto es imposible, lo que nos queda es utilizar ese análisis que hacemos de los demás, en ocasiones algo duro, para nosotros mismos.

Dado que ningún ser humano es perfecto y todos cometemos errores, probablemente a la hora de observar a los demás nos podamos dar cuenta de infinidad de actitudes que nos resultan molestas; si analizmos estas, quizá muchas de ellas las cometamos nosotros mismos, aunque sin darnos cuenta. Por tanto, antes de juzgar a una persona por sus actos deberemos ponernos en su lugar y meditar si nosotros hubiésemos actuado así. Si consideramos que es una actitud perjudicial y no queremos que se repita porque puede molestar a los demás, lo que deberemos hacer es cambiarla, tanto esta como todos esos comportamientos que no resultan agradables en los demás y, por tanto, tampoco lo harán en ti mismo.