Ciencias ocultas

Cómo hablar con los espíritus

Cómo hablar con los espíritus

Es una creencia extendida que podemos comunicarnos con personas fallecidas. Una las de las formas más recurrentes para contactar con sus espíritus es utilizar objetos a través de los cuales establecer el diálogo, no siempre sencillo.

Una forma muy clásica de realizar este contacto es a través del golpeteo sobre una mesa.

El golpeteo de la mesa carece de las implicaciones satanistas de tabla Quija, y ha demostrado ser una manera muy efectiva de canalizar la energía necesaria para el contacto.

Para contactar a un espíritu a través del golpeteo de una mesa, hay que disponer de un círculo de personas alrededor de la mesa, suavemente iluminada. Debe tratarse de un mínimo de cuatro personas, y un máximo de cinco. Es importante que los presentes, si bien no comulguen con la existencia de lo paranormal, sí posean una mentalidad abierta hacia los fenómenos sobrenaturales.

El ambiente debe ser tranquilo, sin interrupciones, ni ruido.

Una vez que se cuenta con un espacio tranquilo y un grupo de voluntarios, hay que seleccionar la mesa.

¿Qué tipo de mesa es la mejor para una sesión espiritista? Sin duda, las de madera, ligeras, donde los 6 involucrados quepan cómodamente. No es necesaria ninguna otra característica.

La iluminación debe proceder de velas. Producen la ambientación más adecuada para el momento.

Entonces ya se cuenta con todo lo necesario para dar inicio a la sesión.

Todos los presentes deben sentarse alrededor de la mesa, y colocar sus manos sobre la mesa, con las palmas hacia abajo.

Las manos deben tocarse entre sí. Apenas con los cantos de los dedos, de manera que se establezca un círculo energético.

La sesión espiritista ha comenzado, entonces.

Una vez que los participantes se han sentado a la mesa y colocado las manos sobre de ella, tocando los costados de la persona a su lado y formando con ello un círculo de energía, es necesario realizar un rito de protección.

El rito de protección es muy sencillo: una de las personas debe dirigirlo de la siguiente manera, hablando en voz alta para todos y cada uno de los presentes:

“Véanse a si mismo llenos de la luz de Dios. La luz blanca que nos protege y nos da la bienvenida y nos permite contactar con los espíritus y a ellos con nosotros”.

Entonces hay que elegir un líder de la mesa, y esta persona deber ser preferiblemente aquel con una mayor sensibilidad. Hay que comunicar la elección en voz alta, pues esta persona será quien se dirigirá a los espíritus que se presenten.

Una vez que se ha elegido al portavoz de la sesión, que recomendamos que sea a persona más sensible de entre los presentes, se espera a que realice la pregunta al aire: “¿Hay alguien ahí?”. La idea es que se dirija a cualquier espíritu en la sala para invitarle a manifestarse.

Si hay una presencia en la sala, responderá.

Si la respuesta no se produce a través del sonido, se puede invitar a la presencia a que realice algún acto físico, como mover un objeto o golpear sobre la mesa. Algunas presencias prefieren este tipo de actos.

Entonces se pueden realizar preguntas concretas, dejando que el espíritu las responda como crea más conveniente. Una manera de facilitar la comunicación es establecer un código para las respuestas: un golpe para no; dos para el sí…

Se recomienda dejar un asiento vació en la mesa, mirando al norte. Ese lugar será ocupado por la presencia.