Emociones

Cómo desarrollar tu disciplina

Boy playing piano

Siempre nos preguntamos cómo alcanzar nuestros objetivos. Y siempre nos respondemos que si no llegamos a donde queremos es por falta de disciplina. ¿Qué es la disciplina? ¿Cómo se cultiva? ¿Cómo se adquiere?

Aquí te respondemos a esas preguntas sobre la disciplina.

La disciplina es libertad. Puede que este concepto te parezca errado, y que tengas esa idea de que la disciplina implica atarse de por vida a hacer una cosa y una sola cosa. Sin embargo es lo contrario: los faltos de disciplina son esclavos de sus apetitos, sus deseos, su falta de motivación, su corta visión…

La disciplina es actuar según lo que piensas. La disciplina implica que actúes como piensas: guiado por valores, por metas, por sueños… y no por cómo te sientes. La disciplina implica ir más allá del sueño, del cansancio, del hambre, de la tristeza… y enfocarte en lo que deseas.

La disciplina es seguir cuando el entusiasmo se ha ido. Todos empezamos con proyectos (dietas, libros, trabajos, cuadros…), pero no los llevamos a buen término. Una vez que el entusiasmo se ha ido, perdemos interés o pasamos a lo siguiente que nos entusiasma. La disciplina es saber que debemos seguir aún cuando no nos apetezca.

La disciplina es enfocarse. Si quieres ver la tele en lugar de hacer ejercicio, si quieres irte con tus amigos antes que cuidar a tu bebé, si olvidas comprar los vegetales para tu dieta y comes lo primero que hallas al paso, he ahí que pierdes disciplina, que tus intenciones de ser mejor se esfuman por una falta de disciplina, de capacidad de luchar por ser quien quieres ser.

La disciplina tiene valor desde que somos pequeños.