Llegamos al último de los Arcanos, el final del camino, el símbolo preferido por los alquimistas para expresar el proceso de cambio que se opera tras una larga lucha por encontrar el equilibrio: El Mundo, el Arcano XXI.
El Arcano XX es uno de los más complejos en su simbolismo y significancia, pues refleja un conglomerado de conceptos filosóficos y religiosos. El primer sentido que la carta nos revela apenas y la vemos es el religioso: en la parte superior de la imagen un ángel toca la trompeta llamando a la presencia divina a los vivos y los muertos para el Juicio.
El Arcano XIX revela su sentido sólo con su número: 19. 1 + 9 = 10. 1 y 0. Unidad y Vacío. El sí y el no. Un conjunto que nos habla de un nuevo ciclo que comienza, una nueva luz que se tiende sobre el mundo y lo reinventa.
El Arcano XVIII es el opuesto de La Estrella, pero también es un símbolo de las potestades femeninas. Si La Estrella se refiere a la mujer y lo íntimo como un catalizador que mueve a la Tierra y sus elementos al cambio, La Luna habla de lo femenino como una fuerza conciliadora entre los opuestos: una mujer servil, sí, pero sólo a los más altos propósitos.
El Arcano XVII es una potestad femenina: la estrella, el astro solitario, la luz independiente. Las estrellas nos fascinan por que como dice Neil Gaiman «encarnan la ilusión de la permanencia». Cuerpos tan vastos que brillan millones de años después de haber desaparecido, una luz sobre la que no pesa ni el tiempo ni el espacio.
La regla universal que impera sobre todos los oráculos es la misma: para obtener la respuesta concreta, haz la pregunta correcta. Y no hay un Arcano que nos ofrezca respuestas tan honestas y claras como La Torre: una obra común contra la que atentan la envidia y la incomunicación, una obra divina derrotada por los sentimientos humanos. Su origen es claro: el mito de la Torre de Babel.
«La más bella astucia del diablo es convencernos de que no existe» aseguraba Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo, y sus palabras son la mejor introducción para entender esta carta. De entre todas las representaciones de este Arcano Mayor, El Diablo, el número XV, elegimos la de Dali, que nos parece la más certera sobre las bondades y las tragedias del Diablo.
La imagen es clara: un ángel, con un pie sobre la tierra y otro sumergido en las aguas, trasvasa dos copas sin derramar una sola gota. El ángel es el mensajero divino, pero espera, se ha detenido antes de darnos su mensaje. La Noticia se calla para un momento mejor. ¿Porqué?
El Arcano número 12, El Colgado, es engañoso.¿Qué vemos en él? A un caminante que ha caído en una trampa, y cuelga cabeza abajo. «Tonto», pensamos. Pero en el Tarot nada es como se ve. El colgado se ve sereno, no como una persona que está en una situación comprometida. Incluso se da el lujo de cruzar una pierna, en una actitud meditativa, casi placentera. El Colgado es uno de los Arcanos con sentido más profundamente religioso.
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