Ciencias ocultas

¿Dónde vamos al morir?

Golden Light Burst

 

Cada vez hay más evidencias de que la muerte (con el que muchos quieren lucrar a través de la televisión) no es cómo pensábamos que era. Para dar un ejemplo claro: hoy en día sabemos que una persona puede reanimarse a través de métodos como la Reanimación Cardiopulmonar tras periodos de 40 minutos, y a veces más prolongados, sin que el cerebro sufra daño alguno…

En ese lapso de tiempo en el que alguien muere y regresa, ¿a dónde ha ido?

“La evidencia que tenemos hasta ahora es que la conciencia no se aniquila. Continúa por unas horas, aunque en un estado de hibernación que no podemos ver desde fuera”, es lo que afirma Sam Parnia, un médico y recientemente en su libro Erasing Death: The Science That Is Rewriting the Boundaries Between Life and Death (“Borrando la muerte: la ciencia que está reescribiendo las fronteras entre la vida y la muerte”).

Parnia ha trabajado en servicios de urgencias y ha documentados los regresos a la vida de muchas personas en 25 hospitales de los Estados Unidos.

Este médico afirma que aunque está claro que la consciencia va a un lugar durante ese tiempo en que morimos, y debe permanecer en él si no nos traen de vuelta, cada persona que atraviesa la experiencia de la muerte ve el trance de una manera diferente: “La gente tiene a interpretar lo que ven según su procedencia: un hindú describirá un dios hindú, un ateo no ve un dios hindú o al dios cristiano, sino algún ser. Diferentes culturas ven las mismas cosas, pero su interpretación depende en lo que crean.”

¿Lo que no espera más allá de la muerte? Aún no lo sabemos con ciencia cierta, pero este médico cree que tarde o temprano hemos de averiguarlo, y no será por una cuestión de videncia: “A través de la historia, tratamos de explicar las cosas de la mejor manera que podemos con las herramientas de la ciencia. Pero científicos más objetivos y de mente más abierta reconocen que tenemos nuestras limitaciones. Sólo porque algo es inexplicable para la ciencia actual no significa que sea supersticioso o equivocado. Cuando la gente descubrió el electromagnetismo, fuerzas que no podían ser vistas o medidas, muchos científicos se burlaron.”