Emociones

6 reglas para ser más feliz

¿Es imposible ser feliz? La verdad es que no. Las estrategias para lograrlo son más sencillas de lo que creemos.

1. No te obsesiones con la profundidad

La felicidad consiste en centrarse en lo esencial y no en lo profundo. Meditar durante horas al día puede darte respuestas sobre quién eres y quién buscas. Dormir tus horas y no dejar que tu cuerpo sufra hambre, en cambio, y según la ciencia, son actividades básicas que te ayudarán a ser feliz.

2.No te quejes de todo

Estás comprobado que expresar la ira suele ayudar a manejarla, pero también puede ser una forma de eternizarla. Expresar el enojo que nos provoca cada pequeña contrariedad sólo las fija y las hace crecer. Callarlas, en cambio, las disipa.

3. Usa la imaginación

Si te sientes triste, actúa entusiasta, y te sentirás mejor en la realidad. Si alguen te ha hecho enfurecer, hazle algo malo en tu imaginación, y tus sentimientos hacia esa persona se suavizarán. Esta estrategia es increíblemente efectiva.

4. Disfruta el gozo del fracaso.

Las personas que realizan actos nuevos, en los que deben aprender y esforzarse, son más felices que aquellas que se somenten a una rutina inamovible. El cerebro reacciona más dinámicamente ante la sorpresa y los retos, situaciones que le dan una mayor sensación de satisfacción. El miedo a intentar cosas nuevas (el miedo al fracaso) es muy pequeño en comparación, y no produce beneficio alguno.

5. No te premies

Es habitual que ante las sensaciones negativas que pueden echarnos a perder todo un día (o un mes), reaccionemos dándonos algo a cambio, como una comida, una compra, un placer… Antes de hacer esto, hay que preguntarnos si de verdad ese premio cambia en algo las cosas por las que atravesamos. En la felicidad verdadera no caben los falsos consuelos.

6. Compra algo de felicidad

Necesitamos de una sensación de control, y el dinero nos puede proporcionar un poco de ella. Ante inconvenientes de la vida, invierte en lo que te pueda ayuda a evitar otros inconvenientes. Invierte en aquellos de tu vida que puedes controlar (tu educación, tu relación, tus amigos…) para disminuir el dolor y el sofoco que te provocan aquello que no puedes controlar.